La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.
viernes, 13 de abril de 2012
COMER DE CINE
"GUERRA DE VINOS"
Dir.: Randall Miller.- Ints.: Bill Pulman, Alan Rickman, Fredy Rodríguez, Rachel Tavier, Chris Pine, Miguel Sandoval.
Steven Spurrier (Rickman), propietario de una selecta tienda de vinos en París, se entera por su amigo Maurice (Farina) de que, en California, se están consiguiendo unos caldos que podrían emparejarse ya con los franceses. Spurrier se niega a creerlo y decide viajar hasta allí para comprobarlo. En el valle de Napa californiano conoce a Jim Barrett (Pulman), un bodeguero que está al borde de la quiebra por la presión de los bancos, pero que se niega a comercializar industrialmente su excelente vino porque prefiere seguir produciendo a menor escala para darf mayor exclusividad a sus caldos. Su hijo Bo (Chris Pine), Sam (Rachel Taylor) una enóloga recien llegada y el capataz mejicano Gustavo Bambila (Fredy Rodriguez) son el trío compacto que le ayuda a llevar la empresa, a pesar del desapego de Bo. Bambila, al contrario que el joven, es un amante admirador de su oficio que considera un milagro la maduración del vino. E intenta conseguir el vino perfecto dedicándole todas las horas del día a la bodega.
Y a partir del encuentro entre Spurrier y Barrett se libra una batalla de estilo y calidad entre el estirado comportamiento y carácter del británico parisino y la campechanía de los viticultores de Napa. Y un maridaje de ciencia y gastronomía, manifestado en la fórmula que busca el esforzado Gustavo para conseguir "su vino". La recogida de botellas californianas por parte de Spurrier y su regreso a Francia, donde reúne a un jurado de connoiseurs expertos, acapara la segunda parte de la película. Jim se niega a viajar, porque está convencido de que es una osadía comparar su vino californiano con los franceses, que acabarían ganando por goleada. Y envía a Bo que viaja acompañado de su amigo Maurice. La cata al aire libre, en una mesa dispuesta como si fuera un picnic, es una de las escenas más entretenidas de la película. Ni que decir tiene que el final es sorprendente hasta cierto punto, porque es el que deseas desde el principio y que permitirá a Jim salir del bache económico en que se encuentra. Y Gustavo, el amante enólogo, acabará creando su propia bodega, donde seguirá intentando conseguir el vino perfecto.
La película se deja ver muy bien, tiene agilidad y unos actores magistrales. Rickman borda su papel de británico estirado y escueto que quizá es uno de los mejores de su carrera; Pulman muy en su papel del bodeguero californiano deprimido por las presiones de los bancos, y todos los demás actores. Destaco también a Fredy Rodriguez en el papel de Gustavo, que encandila desde el principio, lo mismo que Chris Pine en el hijo hippie, rebelde y desapegado. El guion es del propio Miller y la película obtuvo muy buenas críticas en el Festival de Cine Independiente de Sundance, que organiza cada año Clint Eastwood.
Sinopsis: Don Henderson (Greg Kinnear) , un alto ejecutivo de una importante cadena de restaurantes de comida rápida, es enviado al sur de Estados Unidos, donde se ha descubierto que sus hamburguesas están contaminadas. Henderson lleva a cabo una trabajosa investigación, adentrándose en el mundo de la inmigración ilegal, de los intermediarios sin escrúpulos, de los terratenientes que se lavan las manos ante lo que ocurre. Y de los mataderos y las empresas que muestran en primer plano un comportamiento perfecto y legal de manipulación de los alimentos, ocultando el destino de la carne y la grasa, ésta última para las hamburguesas de medio país. Así en esta película coral tenemos ocasión de conocer a la empleada ejemplar de una de las hamburgueserías (Avril Lavigne), a su madre (Patricia Arquette) y a su tío, un individuo totalmente desinhibido (que borda Ethan Hawke), al ganadero que sirve las reses (Kris Kristofersson), al dueño del matadero (Bruce Willis), al matrimonio de inmigrantes ilegales que entran a trabajar en el matadero, al traficante de personas que les 'ayuda' a pasar la frontera, al grupo de ecologistas desorientados y a un sinfín de personajes que tienen inevitablemente entrelazadas sus vidas.
Es una crítica bien hecha de la insalubre comida rápida, y un mejor retrato de la inmigración ilegal y de los sueños rotos de los mejicanos que ansían trabajar en Estados Unidos. Interesantes las historias que se entremezclan, donde la fotografía juega un papel importante: resulta exageradamente estéril la aparente blancura de uniformes, mascarillas, mesas, paredes y taquillas de la zona donde se desmenuza la carne. Pero la trastienda, la zona del matadero y despiece es un chorreo de sangre por paredes, suelos y el rostro de los trabajadores. Aquí, sobran los uniformes y los guantes.
La denuncia de estas empresas está reflejada sólo a medias. Lo mismo que la personalidad de quienes están implicados en el negocio, que ni siquiera quedan bien perfilados a lo largo de la película, si no simplemente abocetados. Eso, sí, en buenos bocetos. Todo se queda en un mero reparto de culpabilidades sin profundizar en esa cadena de personajes que se lavan las manos ante un caso de contaminación que a ningún rico o político importa. Quizá el personaje de Bruce Willis, uno de los intermediarios y dueño del matadero, es el mejor definido. En un momento de la película se pregunta a quién perjudica el mal tratamiento de la carne: "También mueren todos los días miles de personas en accidentes de tráfico y, por eso, no se piensa en suspender la fabricación de vehículos". "Vds. prefieren pagar menos por la carne y cerrar los ojos para lo demás"...
En conjunto, una interesante película coral en la que el director ha sabido entrecruzar y ligar las historias de los inmigrantes ilegales, los empresarios sin escrúpulos, los terratenientes silenciosos e insensibles, los empleados de la pequeña tienda, sus familias, las de los inmigrantes, y muchos más personajes de tercera. Pero en cuanto a su cometido de denuncia, es simplemente una denuncia a medias. La mejor lograda es la de las esperanzas de los "espaldas mojadas" mejicanos que cruzan la frontera buscando un mejor medio de vida en Estados Unidos, sin saber en quienes depositan su confianza... Os dejamos el trailer oficial que se realizó para publicitar la película. Me ha sido imposible encontrar el speach final de Bruce Willis, uno de los fragmentos más interesantes de la película:
Una película de Abbas Kiarostami, que nos devuelve la condición humana y sensible de nuestra existencia. La historia sencilla nos relata cómo un hombre de mediana edad ha decidido suicidarse y busca desesperadamente alguien que le entierre cuando haya muerto. Esta búsqueda le lleva a conocer a diferentes personajes kurdos, afganos, iraníes, árabes y turcos. Lo intenta con un soldado turco y con un estudiante de teología islámica pero ambos intenta disuadirlo de su propósito y se niegan a su petición. El intenta suicidarse, a pesar de todo, colgándose de la rama de un árbol. De un cerezo. Y el movimiento de la rama deja caer las cerezas maduras que acaba probando y descubriendo que hay un mundo hermoso y con sabores deliciosos. Pero aún así, no desiste de su empeño. Y según el final de la película, acaba consigjuiéndolo y encontrando alguien que pueda enterrarle dignamente.
Es una película de sorprendente guión, que no deja indiferente a nadie. El sabor de las cerezas maduras refleja el sabor de la vida... Pero cuando la vida ya no tiene sabor ni olor para una persona, es cuando esta persona busca la paz más allá de los sabores placenteros... El final en tiempo real nos dice que el protagonista ha conseguido cumplir su objetivo y que siempre hay alguien que le dé una sepultura digna.
Es un otra obra maestra de Kiarostami con esta metáfora lúcida de la condicion humana. El protgonista quiere suicidar, no sabemos por qué ni falta que nos hace. Es un favor que nos hace el director, acertadamente, y que nos lleva a deducir que se suicida porque no le gusta el mundo en que vive, la deshumanizacion actual, la falta de racionalidad. Y con estos mimbres, Kiarostami crea una película perfecta, de gran caladura moral y filosófica. La aconsejamos rotundamente porque vale la pena dedicarle una hora y media. Valga como simple referencia que en 1997 obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes.
Os dejamos la mejor escena, quizá, de la película según nuestro juicio. Subtitulada, porque no la hemos podido encontrar en español.
Es una película deliciosa que acapara la gran interpretación de Meryl Streep, que se mete en la piel de Julia Child, mujer que fue de un diplomático estadounidense destinado en París, que se empeñó en aprender a realizar la cocina francesa, primero, y en darla a conocer a los norteamericanos después. Fue la primera mujer que apareció en TV dando clases de cocina. (Muchos, muchos años antes que los Arguiñanos o los Esteban.). Su lucha por aprender a cocinar al estilo francés la condujo a las escuela Le Cordon Bleu, la escuela gastronómica más prestigiada en el mundo entero, siendo la primer mujer en conseguirlo. La película, pues, está basada en hechos reales y en persnajes que han existido.
Julie Powell (Amy Adams) es una joven que, convencida de que está desperdiciando su vida, decide dedicar un año a preparar todas las recetas de “Dominando el Arte de la Cocina Francesa” (Mastering the art of french cooking), clásico libro de cocina de la célebre cocinera estadounidense Julia Child (Meryl Streep). Durante ese año, como alumna de Child, escribe cada día sus experiencias en un blog que tendrá múltiples adeptos.
La historia de Julie se intercala con la de Julia Powell, una treintañera frustrada por su trabajo en una especie de Teléfono de la Esperanza, amante de la cocina y admiradora del libro de la Child. Se propone cocinar todas las recetas de su famoso libro en un año. Y cuenta sus experiencias y los resultados de sus intentos en un blog que abre en Internet. Todo esto apoyada por su marido, Chris Messina, locamente enamorado de ella y que le aguanta todas sus neuras y sus empeños en pasar todos sus ratos libres en la cocina, que están a punto de poner en peligro su matrimonio.
Por parte de Julia Child, también tiene el amor de su marido diplomático, un elegante y flemático Stanley Tucci, que le aguanta sus descabellados proyectos y sus locuras momentáneas y la anima a aprender, entre cocineros que en principio rechazan a cualquier mujer en los fogones.
Ninguna de las dos coinciden en escena alguna, ni llegan a conocerse. La Julia Child verdadera, fallecida en 1961, dejó un libro millonario en éxitos y tiradas: "Mastering the art of French Cooking", que es el coprotagonista de la película por ser el macguffin que Julie utiliza constantemente...
Tras esta sinopsis, una crítica de la actuación: la de Meryl Streep es ... INMEJORABLE. Recibió en el 2009 (fecha del estreno de la película) el Globo de Oro a la mejor actriz por este papel, y fue nominada para los Oscar a la mejor Actriz en el mismo año. Borda el papel de norteamericana grandota, de movimientos torpes, con sonrisa encubridora de su complejo de inferioridad, con su afán por agradar incluso al pinche, y por su verborrea optimista constante y abrumadora, que su paciente marido aguanta sin inmutarse. Amy Adams también está magistral en su papel de histérica frustrada, inmersa hasta el cuello en la cocina, entre harina, estofados quemados y souflés desinflados...
Sin embargo, la película resulta demasiado almibarada en su canto al matrimonio y al apoyo sentimental en distintas etapas de la vida, y, sobre todo, en el retrato de la vida norteamericana fuera de Estados Unidos.
Repito, que sólo por ver a la Streep en este papel,. digno de Oscar al que afortunadamente ha sido nominada, vale ya la pena ver la película.Es toda una lección de interpretación, de creación de un personaje y de su conversión en el mismo, moviéndose incluso como lo hacía la verdadera y grandona Child.En este trailer subtitulado os hareis una idea de la película deliciosa que os estoy recomendando. Y además con la voz original de sus actores:
Dir.: Roland Joffé .- Interpretes: Gerard Depardieu, Uma Thurman, Tim RothJulian Sands, Julian Glover
Es una película basada en la vida del gran cocinero francés del siglo XVII François Vatel, que dirigio las cocinas del Príncipe de Condé, un hombre orgulloso y arruinado que intentó recuperar los favores del rey Luis XIV de Francia, y mandar una campaña militar contra los holandeses encargando a su fiel intendente Vatel una gran fiesta para los Reyes en sucastillo de Chantilly
Así, el fiel cocinero programó unas fiestas que durarían tres días y tres noches, y, por supuesto, serían deslumbrantes. Vatel se puso al mando de todo un ejército de sirvientes, hombres y mujeres que trabajaron sin descanso para sorprender y satisfacer a sus invitados. Vatel organizó las fiestas por temas, con menús muy elaborados y diferentes según la parte de la fiesta, y puestas en escena grandiosas que encantaban al Rey Sol. En medio de este frenesí, Vatel es seducido por Anne de Montausier (Thurman) dama de compañía de la reina y deseada por el propio rey y por el pérfido Lauzun. Pero el final de la fiesta no será como Vatel lo ha organizado, y el peso de su responsabilidad le conducirá a un final trágico, antes de que haya llegado el final de las fiestas...
Joffé fabula sobre la razón por la que se suicidó Vatel, con una versión más creible y sólida que la que achaca su suicidio a la falta de un pescado encargado para el tercer día. Vatel más bien aboca al final al sentirse marioneta de su admirado Principe y de unos cortesanos que se lo juegan a los naipes para ver quién consigue llevarle a sus dominios. Pero Vatel sabe que no podrá soportar Versalles, demasiado grande para él y ... pequeño para su arte.
La película está magníficamente interpretada, sobre todo por Depardieu y Julian Glover como el principe de Condé. Uma Thurman está perfecta en su papel de Montausin, Julián Sands ha entendido perfectamente su estirado y rígido papel de Luis XIV y Tim Roth -podríamos decir que como es habitual- interpreta a un malvado y ladino marqués de Lauzun, y Murray Lachlan esta correcto en su papel de Felipe de Orleans. La puesta en escena es espectacular, y las escenas del banquete sorprendentes por la imaginación de Vatel en sus cocinas y la espectacular presentación de los platos. La música de Morricone subraya los momentos importantes y deja imprompta del compositor. Hay que destacar también el fabuloso y rico vestuario diseñado por Ivonne Sassinot de Nesle. La película fue propuesta para un Oscar a la Mejor Direccion Artística, y abrió en el año 2000 el Festival de Cannes.
Totalmente recomendable. Eso sí, os aconsejo que hayais comido antes. Y os dejo el trailer de la película que recoge la fastuosidad desbordante del filme.
Mi amigo Siete, del blog www.freesiete.blogspot.com , me ha recordado una escena gastronómica de una película neorrealista inefable. La reseña y el video que siguen a continuación son obra de él. Gracias Siete por este trabajo, por editarlo exclusivamente para este blog y por tu colaboración.
MILAGRO EN MILÁN
"Milagro en Milán" es una película excepcional del neorrealismo italiano dirigida por Vittorio de Sica en 1950. Se trata de una historia con un argumento aparentemente simple: Totó conoce, a la salida del orfelinato en el que ha estado viviendo, a un grupo de indigentes de los suburbios de Milán con los que irá a vivir, creando con su ilusión y optimismo un barrio nuevo para todos. Sin embargo, un día brota petróleo del terreno en que habitan y los poderes fácticos, junto con las disensiones internas, tratarán de destruir ese sueño, cosa que nuestro amigo combatirá con los más asombrosos e hilarantes milagros.
Se trata de una historia dura y delicada a un tiempo, donde se realiza un retrato de lo mejor y lo peor del ser humano. Podríamos decir también que constituye una alegoría fantástica sobre la pobreza y la injusticia social.
Hay en este film una escena que me impactó ya la primera vez que la ví y que me parece impagable. Los habitantes de las chabolas rifan un pollo escuálido porque son demasiados para repartirlo. La suerte viene a recaer sobre un ancianito desdentado que no se acaba de creer su suerte, pero que finalmente se lanza voraz sobre el ave mientras otros de los indigentes repiten con admiración: ¡Qué bien come, qué bien come...!.
Dir.: Randall Miller .- Ints.:Chris Pine, Bill PUlman, Alan Rickman, Rachel Taylor, Freddy Rodriguez, Denis Farina, Miguel Sandoval.
Esta película de 2008 está inspirada en hechos reales ocurridos hace más de 30 años: la cata a ciegas de vinos franceses y californianos que se hizo en 1973, por primera vez, cuando se daba por sentado internacionalmente que los vinos franceses no tenían rival. Y aquel año, por vez primera, los vinos californianos de Napa Valley ganaron, con una calidad excelente y comparable o superior a los franceses.
El británico afincado en París Steven Purrier es quien , alentado por amigos bodegueros de Francia, decide organizar una cata a ciegas de vinos de este y del otro lado del Atlántico. Se ve así obligado a viajar a California donde conoce a un modesto bodeguero, Jim Barrett, agobiado por las deudas y por el trabajo casi en solitario en sus viñedos y en su bodega Montelena. Le ayuda de vez en cuando su hijo Bob y su encargado, el latino Gustavo Bambrilla, un verdadero enamorado del milagro del vino, empeñado en conseguir el caldo perfecto probando distintos tiempos de maduración y uva. La enóloga Samantha, que está haciendo prácticas para su carrera de enóloga, les echa una mano de vez en cuando para comprobar la madurez de la uva, vendimiar o pisar la uva. Purrier, convencido de la calidad de los vinos Montelena, invita a Barrett a participar en la cata organizada en París. Pero Jim se niega: no quiere viajar tan lejos careciendo de personal en sus viñedos y bodegas y agobiado por los préstamos que tiene que devolver.. Purrier despliega sus mejores artes para convencerlo, sin éxito, a pesar del apoyo de Sam y de Gustavo. Entretanto Gustavo, empeñado en conseguir el mejor vino Chateau Montelena, está al borde del desánimo por no conseguir el color y la transparencia perfectos.
Al final, Bob decide viajar a París en nombre de su padre, llevándose el vino excelente que Gustavo ha conseguido tras de numerosos intentos. Y los mejores catadores del mundo, en la p`rueba a ciegas, designan al Chateau Montelena como el mejor vino del mundo. Un premio que ayudará a Jim a salir de su crisis económica y a sus bodegas Montelena del anonimato en que estaban sumidas.
La película agradará a los apasionados del vino. Es un canto al milagro del vino y a los aficionados a la enología. Contiene imágenes preciosistas que muestran claramente el homenaje del cine al mundo del vino y de la uva. Pero hay escenas absolutamente cinematográficas: las peleas a puñetazos entre padre e hijo, por las diferencias de criterio sobre el trabajo; la rivalidad de Bob y Gustavo por el amor de la chica; el personaje del catador, desinhibido totalmente de prejuicios sexuales y sociales ewn cuanto llega a California y, por contra, la introversión repentina del descarado y libertino Bob en Francia... Y el clímax final de la cata a ciegas está muy bien resuelto. Bill Pullman está correcto en su papel, y Chris Pine en el de su hijo. Alan Rickman (el profesor Severus de "Harry Potter") borda a la perfección el del catador anglofrancés. El joven hispano Freddy Rodríguez sabe conjuntar dos personajes difíciles de combinar: el del encargado de las bodegas y el de apasionado por los caldos empecinado en conseguir el mejor vino del mundo. Y algunos críticos aseguran que tiene cierta semejanza con Antonio Banderas... Es cuestión de criterios.
La aconsejamos, pues, a los aficionados al vino, a la enología, a la uva, a las catas y al buen beber. Vale la pena. La saborearán como yo...
LA MEJOR ESCENA GASTRONÓMICA DE LA HISTORIA DEL CINE
Esta era la película. ¿La recordáis?. La historia de un pobre indigente que llega buscando fortuna, como tantos otros, a las tierras de Alaska. Y allí intenta unirse a los grupos de buscadores de oro que jamás lo encuentran y relacionarse con los lugareños. Como siempre, acabará enamorado de la hija del cacique... que al final va a buscarle a su humilde cabaña al filo de un precipicio.
Allí en su frío y deslabazado refugio el hambre le perfora el estómago. Y como cuando no hay se inventa, él acaba alimentándose como puede.
Con las buenas maneras de un refinado y sofisticado gourmet, consigue, al fin, alimentarse de un exquisito y elaborado estofado... de bota... Memorable escena:
He encontrado otro de esos videos que vale la pena compartir con todos vosotros. Es una muestra de la sencillez, sin trucos ni efectos especiales ni acción ruidosa e interminable. Es una escena sencilla del cine de ayer, sí ese de blanco y negro que las generaciones de las consolas virtuales y del internet insondable no conocen y, si lo conocen, lo desprecian.
Se titula "Cena para uno". Y os dejo con las imágenes que dicen más que todo lo que yo pueda decir. Reiros a placer:
Fanis, profesor de astrofísica en Atenas, en plena crisis vital de los 40, una llamada desde Estambul de su abuelo Vassilis, al que no ve desde hace más de siete años, anunciándole su visita.Fanis prepara una reunión con sus viejos amigos residentes en Atenas y organiza una fiesta para cuando llegue su abuelo. Pero Vassilis enferma de repente y clausura su viaje. Fanis, entonces, decide viajar a Estambul para estar junto a su abuelo. De fondo, la guerra fría entre Grecia y Turquía por la isla de Chipre y los sentimientos paralelos y encontrados de turcochipriotas y grecochipriotas, celosos de sus tradiciones pero acostumbrados a convivir y tolerarse durante siglos...
El viaje de Fanis a Estambul no sólo es un viaje al lugar de su infancia, sino un retorno al pasado y al primer amor que siempre estuvo envuelto en aromas embriagadores. Su abuelo, dueño de una tienda de especias, sazonó su infancia con olores a pimienta, a gengibre, a comino y, sobre todo, a canela. Vassilis considedraba que cualquier plato mejora con un toque de canela en su salsa.Y Fanis volverá a buscar esos aromas por todo Estambul, con la nostalgia de las tardes envueltas en especias en la buhardilla de la tienda.
La película es un canto sublime al arte culinario, a la gastronomía turca y griega, a los aromas de la infancia, a los recuerdos y a los valores familiares. Una película que transmite ese aroma sabroso y atractivo de las especias a través de sus imágenes.
Dir.: Nora Ephron.- Ints.: Meryl Streep, Amy Adams, Chris Messina, Stanley Tucci.
Es una película deliciosa que acapara la gran interpretación de Meryl Streep, que se mete en la piel de Julia Child, mujer que fue de un diplomático estadounidenses destinado en París, que se empeñó en aprender a realizar la cocina francesa, primero, y en darla a conocer a los norteamericanos después. Fue la primera mujer que apareció en TV dando clases de cocina. (Muchos, muchos años antes que los Arguiñanos o los Esteban.). Su lucha por aprender a cocinar al estilo francés la condujo a las escuela Le Cordon Bleu, la escuela gastronómica más prestigiada en el mundo entero, siendo la primer mujer en conseguirlo.
Esta historia se intercala con la de Julie Powell, una treintañera frustrada por su trabajo en una especie de Teléfono de la Esperanza, amante de la cocina y admiradora del libro de la Child. Se propone cocinar todas las recetas de su famoso libro en un año. Y cuenta sus experiencias y los resultados de sus intentos en un blog que abre en Internet. Todo esto apoyada por su marido, Chris Messina, locamente enamorado de ella y que le aguanta todas sus neuras y sus empeños en pasar todos sus ratos libres en la cocina, que están a punto de poner en peligro su matrimonio.
Por parte de Julia Child, también tiene el amor de su marido diplomático, un elegante y flemático Stanley Tucci, que le aguanta sus descabellados proyectos y la anima a aprender entre cocineros que en principio rechazan a cualquier mujer en los fogones.
Ninguna de las dos coinciden en escena alguna, ni llegan a conocerse. La Julia a Child verdadera, fallecida en 1961, dejó un libro millonario en éxitos y tiradas: "Mastering the art of French Cooking".
Tras esta sinopsis, una crítica de la actuación: la de Meryl Streep es ... INMEJORABLE. Borda el papel de norteamericana grandota, de movimientos torpes, con sonrisa constante encubridora de su complejo de inferioridad, con su afán por agradar incluso al pinche, y por su verborrea optimista constante y abrumadora, que su paciente marido aguanta sin inmutarse. Amy Adams también está magistral en su papel de histérica frustrada, inmersa hasta el cuello en la cocina, entre harina, estofados quemados y souflés desinflados...
Al mismo tiempo, la película resulta ser demasiado almibarada en su canto al matrimonio y al apoyo sentimental en distintas etapas de la vida, y, sobre todo, en el retrato de la vida norteamericana fuera de Estados Unidos.
Repito, que sólo por ver a la Streep en este papel, digno de Oscar al que afortunadamente ha sido nominada, vale ya la pena ver la película.Es toda una lección de interpretación, de creación de un personaje y de su conversión en el mismo, moviéndose incluso como lo hacía la verdadera y grandona Child. De momento acaba de recibir, este lunes 18 de enero, el Globo de Oro por este papel, a la espera de los Oscar.
Os dejo un tráiler de la película, donde comprobareis a la verdadera protagonista: la cocina y la gastronomía. Y después Meryl Streep...
.- Dir.: Donald Petrie .- Int.: Julia Roberts, Anabeth Gish, Lili Taylor, Vincent-Philip D'Onofrio, Matt Damon, William Mosses y Adam Storke-
Sinopsis: Tres jóvenes amigas, Daisy Araujo, su hermana Katt (Roberts y Gish) y su compañera Jojo (Lily Taylor), recién graduadas en la escuela del pequeño pueblo de Mystic, trabajan en la pizzería local, famosa por sus salsas de ingredientes secretos. La vida todavía es un misterio para las tres, que sueñan con el amor y la novedad. Durante su jornada laboral, comparten sueños, alegrías y penas. Conocen a una clientela de lo más variada y peculiar, y dominan las situaciones comprometidas con maestría y carácter. Y también conocen los placeres y sinsabores del amor, cuando Daisy se enamora de Charles (Adam Storke), un joven recién llegado a este pueblo de Conneticut. Pero las tres descubrirán que Charles no es el hombre que dice ser, y Daisy se dará cuenta de que el amor lo ha tenido siempre mucho más cerca de lo que creía, en uno de los pescadores del pueblo, compañero de toda la vida (Vincent D'Onofrio). Y las tres aprenderán que la amistad, la autoestima y el respeto son las claves fundamentales para superar los problemas.
Es una comedia romántica llena de ternura con pinceladas de humor que te proporcionan un rato agradable. Un aliciente más para verla es que fue la primera película donde Julia Roberts apareció como protagonista y un jovencísimo Matt Damon que debutaba en el cine con esta película.
La actuación de las tres amigas es impecable.La Roberts aún no había desarrollado del todo sus gestos histriónicos, Lily Taylor en el papel de la menuda Jojo resulta la más cóimica de las tres y Gish borda su papel de sensiblera algo ñoña. Damon sólo actúa y hay que destacar también a un joven Vincent D'Onofrio , en un papel secundario que ya muestra sus cualidades como actor, muy lejos aún de su papel protagonista en la serie televisiva de "Ley y orden". Y hay que mencionar a Conchatta Ferrer en el papel de Leona, la dueña de la pizzería y creadora de la misteriosa salsa que atrae tanta clientela y que permanecerá secreta hasta el final. En definitiva, una película para pasar agradablemente una tarde de frío y lluvia, con un poco de romanticismo y otro poco de humor.
Una delicia de libro para saborear despacio y haciendo memoria de cinemateca: 50 capítulos breves ordenados como la carta de un menú: entrantes, sopas, pescados, carnes y postres. En cada uno de los capítulos agrupa una serie de escenas de diversas películas que tienen en común la gastronomía y, al término de cada uno, una receta del plato protagonista. Se agradece la simplificación de las "Perdices en sarcófago" de "Como agua para chocolate" o el Pollo frito con miel de "Camino a perdición". En el capítulo de entrantes, destaca el dedicado a los caracoles, que protagonizan alguna escena en varias películas: de "Beautiful Joe", "Delicatessen" o "Pretty woman" entre otras. Y se revelan, de paso, los cambios realizados en el guión de ésta última para suavizar el personaje de Julia Roberts, que en principio había sido creada adicta a la cocaína e incapaz de pasar todo un fin de semana con Gere.
Otro capítulo recuerda todos los platos de "La gran comilona", que muchos años después del estreno de la película fueron preparados en Fauchon, el restaurante de la èlite gastronómica de París. En el capítulo "Asesinos y tomates", comenta -como no podía ser menos- "Tomates verdes fritos", y su especialísima salsa,o los tomates recogidos de la huerta por Cameron Diaz en "La última cena". En "Pasión por el marisco", recuerdan los autores películas como "Comer, beber, amar" , "El jovencito Frankestein" o "Muérete bonita", donde Kirsten Dunst advierte que no come marisco porque "mamá siempre dice que nunca coma nada que lleve su casa a cuestas; a saber cuándo fue la última vez que la limpió"... El capítulo "Partida de caza" recuerda platos de caza cinematográficos: por ejemplo "Cazador blanco, corazón negro" o "La presa desnuda" donde Cornel Wilde está a punto de ser guisado, o "La escopeta nacional" de Berlanga. Así hasta 50 capítulos deliciosos, que nos traen a la memoria películas que nos dejaron un grato sabor. Resulta agradable recordar la escena de "Panorama para matar" en la que James Bond instruye a Tanya Roberts sobre cocina francesa: "Voilà, kish de cabinet.- Un nombre interesante. Y ¿qué es?.- Una tortilla...". Y no se puede olvidar "Los santos inocentes", de Camus, donde se superponen una reunion popular con la comida tradicional de los sirvientes con la de los señoritos, con otros alimentos muy diferentes.
Cada capítulo recuerda un diálogo divertido, relacionado con la gastronomía. Es un buen libro, un plato literario para gourmets cinéfilos. Y para cinéfilos que sólo comen hamburguesas. Y hasta para gourmets que no van al cine...
Dir.: Laurent Bènegui.- Ints.: Michel Aumont, Stephan Audran, Alain Beigel, Thomas Chabrol.
Este restaurante no tiene nada que ver con el famoso "Marguèry" de París abierto en 1.800 y lugar de nacimiento de la salsa que lleva su nombre.
El de la película es más bien un pequeño reataurante medio del centro de París con bastante popularidad. Su chef es el famoso Hypolite (Aumont) a quien ayuda como maitre su mujer Josephine (Audran). Hipolite desea fervientemente que su hijo Barnabé (Gamblin) herede su negocio. Y lo desea con urgencia. Porque está empezando a padecer la peor enfermedad que puede tener un chef: está perdiendo el olfato. Hypolite sabe que así no puede seguir dirigiendo su establecimiento y que Bernabé no está interesado en él. Esta es la razón por la que ha decidido cerrarlo.
Pero no puede, no debe, cerrarlo de golpe. Tiene que ser con una despedida que nadie pueda olvidar en mucho tiempo. Y organiza una gran comida para todos sus empleados y clientes más asiduos. La organización del almuerzo dará lugar a miles de anécdotas enternecedoras, a veces hilarantes, como la incidentada compra del lenguado en su pescadería habitual y su discusión final con el pescadero, y deja al descubierto la personalidad rica y admirable de Hypolite. Por su parte, Bernabé ha decidido hacer de pinche de cocina, por una vez, para su padre. Es una ocasión única para que padre e hijo se conozcan mejor y comprenda cada uno la actitud del otro.
Es una película sabrosa, cómica, dramática, hilarante, seria, gustosa, enternecedora... Que vale la pena ver saboreando sus escenas. Advertimos que es difícil de encontrar. Navegando por Internet es posible que podáis descargarla en francés o en algún videoclub superviviente pueden tenerla en VHS.
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En el famoso restaurante parisino nació el lenguado con "salsa Marguèry", que se hacía a base deun fondo de caldo de pescado de roca reducido, vino blanco, yema de huevo, mantequilla, sal y pimienta. Se supone que éste es el plato que Hypolithe quiere servir en su cena cuando decide comprar lenguado.
Aquí os dejo una de las escenas de la película más significativa: las caras de los comensales que frecuentan su restaurante:
Dir.: John Avnet.- Inte.: Jessica Tandy, Kathy Bates, Marie Louise Parker, Mary Stuart Masterson, Mª Louise Parker, Chris O'Donnell..
Es una gran historia dentro de otra gran historia. Una esposa frustrada por su gordura y el poco caso que le hace su marido (Kathy Bates), encuentra en el hospital donde va a visitar a su desagradable suegra a una anciana (Jessica Tandy) con la que congenia enseguida.Se descarga con ella contándole la mísera vida que lleva con un marido bruto e insensible, y la anciana comienza a contarle la historia de dos muchachas de Alabama,durante los años 20 allá en el profundo sur de Estados Unidos. Es en parte una historia de racismo, pero en parte también lo es de una amistad con fuertes lazos de nexo que lleva más allá de lo normal. Las dos muchachas afrontan unidas las dificultades que les presenta la vida, incluido el violento marido de una de ellas. Dedican toda su actividad a regentar un pequeño bar en un pueblo de Alabama donde hacen famosa una de sus recetas: los tomates verdes fritos y una espléndida barbacoa los domingos. Intriga, un crimen y un misterio. Y, al final, conseguirán también popularizar una salsa para barbacoa, hecha con ingredientes nada, pero nada, comunes.Es una historia conmovedora, llena de momentos enternecedores, cómicos, trágicos y sorprendentes. Tiene de todo.
Paralelamente a la historia narrada por la anciana transcurre la vida de su visitante, que no ve la forma de llamar la atención de su marido y de sentirse a gusto consigo misma. La interpretación de Kathy Bates es soberbia y la de Jessica Tandy enternecedora e impecable. Y al final deja el buen sabor de haber presenciado una historia que nos demuestra que el pasado se puede dejar atrás sin rencores ni amarguras para volver a empezar libres de la carga de una vida anterior.
La película se convirtió en un "sleeper hit" en Estados Unidos, o sea un éxito que cogió a todos sus productores por sorpresa. Para terminar, la receta de estos tomates verdes fritos que tan famosa hicieron a Alabama tras el estreno de esta película:
Los tomates verdes se cortan en rodajas finas, se salpimentan y se secan con un paño para quitarles la humedad. Luego se rebozan en harina, huevo batido y, de nuevo, harina. Y se fríen en aceite muy caliente hasta dorarlos. Escurrirlos sobre un papel de cocina y servir calientes.
En este vídeo se puede admirar la soberbia interpretación de Kathy Batesy de Jessica Tandy:
Sinopsis: el ladrón Spica celebra, con su tiránica corte, su cumpleaños en el restaurante donde suele acudir, con tres días de celebraciones para batir un récord. Y lo hace en el mismo ambiente de terror con que envuelve a todo lo que le rodea. Pero su vida es un autentico engaño urdido por todo su entorno, incluida su propia esposa, que abriga aún una pasión fogosa e ilicita. Y, sobre todo, peligrosa para ella y su amante, que nunca ha vivido un romance tan peligroso como éste. Al final , entre luchas gastronómicas y lecciones culinarias de uno a otro, Spica se entera por uno de sus amigos , de que Giorgina le está engañando. Y dedica todo su tiempo en encontrarla in fraganti. No lo consigue. Pero sí sacia su sed de venganza. Y su actuación intolerable y ridícula le llevara a un aciago final.
La interpretación en una película de Greenaway siempre parece pasada de rosca, aunque luego te das cuenta de que no, de que todo aquello que te rechinaba tenia una explicación. Sublimes las escenas en que Spica, depués de haber cometido un terrible asesinato, escucha atentamente las explicaciones de Albert sobre cómo comer cangrejos y centollos. Y saca su vena cultural asegurando que Napoleón amaba las ostras a la florentina, Hitler las almejas y Mussolini la sepia... Entretanto, Georgina descubre el cadáver de su amantey urde su gran venganza. Una venganza que será terrible, en frío y con el odio en las entrañas que acentúa la fuerza vengativa.
Una película absolutamente rara, original como todo lo de Greenaway en su corta carrera cinematográfica, pero con escenas inolvidables: El sadismo de Spica con el pinche adolescente, el asesinato del amante de su mujer, el frenesí amoroso en el wáter de la mujer del ladrón y su amante, el silencio del comedor decorado sólo en blanco, negro y marrón (el de la chaqueta). Y al otro lado de la sala, la cocina, llena de glamour en un rojo encendido por todos los rincones, la asepsia de las toilettes en blancop inmaculado... La infidelidad de Georgina le llevará a estados patéticos de ánimo que amenazan incluso al chef con cerrar el restaurante. Pero a Richard le ha llegado el momento de enfrentarse al gran comensal. El temible Spica, después de 3 días de comilona, manda cerrar el restaurante para celebrar su aniversario. Y, por una vez en la vida, sus invitados llegan con retraso: son todos aquellos a los que ha vejado y ha despreciado, que son una legión, convocados por su mujer. Y se desencadena la tragedia de la insolencia del prepotente con sus manías, sus exigencias y su tiranía y la venganza de los agraviados. Sin su corte aduladora, solo en medio de otra corte muy diferente llena de odio, el plato central de esa celebración será muy, pero que muy especial. Richard, el paciente cocinero, se ha esmerado más que nunca en sorprenderle...
Excelente las interpretaciones de Mirren, Gambon y Tim Roth. Y excelente el montaje musical de la película de 1990. La aconsejamos vivamente, pero para una tarde trascendental, y, a ser posible, sin palomitas.
Una película extraña, como todas las de este director, perfectamente hilada y narrada. El guión es espléndido del propio Greenaway. Y hay que destacar el vestuario diseñado por Jean Paul Gaultier, el niño maldito de la moda actual de Dior, y la música de Michael Nyman, lo que hace la ficha de esta película una novedad sorprendente.
Y debemos resaltar algunos de los platos de estos menús creados para tres largos días: Buffet frío.- Paté de alouette en salsa de escarola.- Terrine de caneton (pavo frío) con limon y albahaca.-Anchoas en vinagre al ajo. Finalmente, pollo frío. Y un postre acorde con el capricho de Spica: gateau au poire (pastel de pera) y profiteroles.
La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.