el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

miércoles, 4 de abril de 2012

UNA COPA PARA SOÑAR





LA BEBIDA DEL TENOR


   Hay brebajes que pueden afinar el oído hasta escuchar arias de ópera, potentes marchas triunfales o corales angélicas. Hay bebidas como el "Caruso" que pueden despertar pasiones  irreprimibles por la música, por la voz de un tenor o por los amores  marchitos de una dramática "TRaviata" o "una "Aida triunfante. Pueden hacernos llorar un adiós a la vida cantado en clave de sol y cielo, provocar la rebeldía contra  "La forza del destino", la pasión y  la felonía de "Don Giovani", el escalofrío de un predestinado "Tristán"o la alegría de una caballería rusticana desfilando al compás de una marcha vienesa.


    Un "Caruso" puede transportarnos en un viaje al mundo de los pentagramas, hasta el salón de un palacio de Viena, donde los frus-frús de las enaguas almidonadas acompañan los endiablados valses o el compás de Radetzky. Puede convertirnos en  cortesanas enjoyadas con las notas de Verdi o en fantasmas de capa negra que torturan a Mozart ensimismado en un Réquiem  por el pasado que acabará siendo su futuro. Puede llevarnos hasta los infiernos, como Orfeos perdidos entre el tumultto o convertirnos en trovadores cargados de palabras de amor para las damas escondidas tras las vidrieras venecianas.


 Todo eso y  mucho más inspiró una bebida que entusiasmó,como el tenor de su nombre , a neoyorkinos y londinenses con su voz insuperable. Enrico Caruso fue el inspirador y destinatario de este cóctel bautizado con su nombre por un barman imaginativo que le admiraba y que acudía a la ópera para escucharle escondido entre los asientos de la platea donde le dejaba estar el viejo portero del teatro.  Así gestó una bebida para degustar escuchando al coro triunfal de  "Aida"o el aria insuperable e improvisada de "Rigoletto" o la magistral despedida de la vida que pone punto final a "Tosca". Y, sobre todo, escuchando el brindis de la fiesta de  la "Traviata" Margarita Gautier. Todo en honor  a ese gran tenor nacido en Nápoles y que se llamó Enrico.

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CARUSO

   Una tercera parte de ginebra.- Unatercera parte de vermú seco.- Una tercera parte de licor de menta.

   Poner en el fondo de la coctelera dos o tres cubitos de hielo y verter los tres ingredientes  por el orden indicado. Agitar unos segundos y servir en copa de cóctel pequeña o de "martini" sin adorno alguno.


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viernes, 9 de marzo de 2012

UNA COPA PARA SOÑAR




POR EL RÍO DE LA LUNA FLUÍAN  DIAMANTES


   Resulta difícil olvidar a Audrey Hepburn  abriendo  la puerta al soso de Georges Peppard, medio dormida,con los oídos taponadosy el antifaz negro en la frente.  Resulta difícil olvidar ese "Moonriver" que  susurraba sentada  en el aféizar  de  la  ventana, esperando a un novio guapo y millonario que  le  regalase  diamantes de "Tyffany's" antes de desayunar.Resulta difícil  olvidarla acariciando a un gato que tenía  nombre y que se escapaba  cada dos por  tres, aunque cayeran chuzos  de punta, para pasearse por la Quinta Avenida vestida  de fiesta.


   Es  fácil suponer que el "Río de la Luna" no era un  río cualquiera. Era  la fragilidad de Audrey cuando se asomaba a la fantasía de los escaparates de "Tyffany's" para dejarse  deslumbrar por los reflejos  iridescentes de un diamante  tallado en mil facetas. Era el río por  donde  fluían los diamantes deseados a lo largo de  su vida de extravagancias  fingidas. A Audrey le bastaba un café solo con diamantes de azúcar cuando se despertaba y se quitaba el antifaz. Y después de desayunar, un paseo por Madison Avenue,sin su gato "Sin Nombre"  porque se le había escapado en época de celo para ayudar, seguramente, a su dueña a encontrar un novio bajo la lluvia de Nueva York.  Si Audrey se hubiera  desayunado con un "Moonriver" seguramente  habría encontrado un destello de luz en el fondo de la copa y un novio algo más interesante y menos soso que el tontainas de Peppard.  Y hasta se le habría ocurrido un nombre para su escurridizo gato...

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"MOONRIVER"

   Una tercera parte de vermú blanco.- Una tercera parte de Pernaud.- Una tercera parte de ginebra.- Zumo de medio limón recién exprimido..
   Verter por este orden en vaso mezclador y remover bien con la cucharilla. Servir en copa baja,  adornado el borde  con la corteza del limón cortada en redondo y haciendo espiral.


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sábado, 12 de noviembre de 2011

COMIENDO Y CANTANDO




VINO TINTO CON SIFON


   Me permito, hoy, el lujo y la licencia de traer hasta aquí un artículo de "Caius Apicius", el periodista gastronómico de la Agencia EFE que oculta su nombre siempre bajo el del gourmet romano, y que ha difundido por Internet a través de la Agencia.

    Hoy, el sifón resulta prehistórico y, casi se puede decir lo mismo del vino tinto con sifón. La gaseosa ha evolucionado más y ha incorporado a su fórmula habitual otros gustos y colores. En realidad la materia prima es agua y siempre se ha dicho que era negocio seguro todo lo que admitía el agua como elemento básico. El sifón contiene agua carbónica artificial, que sale a presión desde una botella especial y muy típica con llave reguladora. Su combinación con vino tinto, creada por Chicote, el barman madrileño, se convirtió en la bebida más popular de Madrid: el vino tinto con sifón.

   La gaseosa, por su parte, es una bebida refrescante, como es sabido, edulcorada, efervescente y sin alcohol. Alguna variedad suele tener el gusto un tanto ácido gracias al zumo de limón y siempre contiene azúcar, aparte del agua, naturalmente.



El calimocho

    Un calimocho no es más que la mezcla de vino tinto peleón,  o de baja c calidad, con un refresco de cola y hoy es muy popular entre los jóvenes.  No sólo en España: también en Latinoamérica se bebe este mejunje, que recibe muy distintos nombres. (Dib.: facebook.es)

   Mezclar vino con bebidas no alcohólicas es bastante viejo. El propio sacerdote oficiante de la Misa acaba mezclando vino con agua, actividad a la que, según los autores del Siglo de Oro -Quevedo, Lope, Cervantes...- eran muy aficionados los taberneros de la época.  "Si bebo vino aguado / berros me nacerán en el costado", dejó escrito Lope, el Fénix de los Ingenios.

   En los llamados felices años 20, época que muchos suelen confundir con la Belle Époque, que en realidad terminó con el estallido, en 1914, de la Primera Guerra Mundial, estuvo de moda un fox-trot cantado, especialmente, por la Chelito, famosa vedette de la época, llamado 'Vino tinto con sifón'; en él, la cantante describía al público y  las costumbres de los cabarets de la época, y proclamaba: "yo no sé pedir coñac / ni chartreuse, ni cointreau, ni champán: / ¡Vino tinto con sifón!".

    Cualquiera que haya disfrutado de las investigaciones del comisario Maigret, el inolvidable personaje de Georges Simenon, recordará que era frecuente que, por la mañana, entrase en una taberna y pidiese "un blanco con Vichy", la famosa agua gaseosa francesa. Con agua gaseosa, edulcorada o no, se ha mezclado el vino en España muchísimo tiempo; cuando yo era pequeña, a los niños, en casa, se les dejaba beber un vasito de gaseosa manchada por un poco de vino o de vinagre, que refescaba mucho en verano. Ya no: ahora se llama "tinto de verano" y se consume bastante.; hubo un tiempo en el que se le llamó "un Vargas", es decir, "un 'Vardepeñas' con gaseosa".


El rebujito
   Pero... Pocos vinos tendrán la categoría de los de Jerez, únicos en el mundo. Son obras de arte, lo que no impide que para apreciarlos haya que gustar de unos vinos un tanto especiales. Pero el Jerez tiene un prestigio universal... que en las ferias andaluzas parecen empeñados en arrojar por la borda. La bebida habitual en esas ferias, como en la universalmente conocida de Sevilla, era tradicionalmente la manzanilla, un vino fino  originario de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. Bueno: pues de unos años a esta parte, en esas fiestas la gente bebe un mejunje conocido como 'rebujito', que consiste en un tercio de manzanilla, o de fino jerezano, y dos tercios de gaseosa, tipo Sprite o 7 Up. Sin comentarios.

   Sin embargo, hay bebidas 'mixtas' que han acreditado su bondad. La sangría, por ejemplo,  compuesta básicamente de  vino tinto, diversas frutas, con cítricos en primer plano, y gaseosa... aunque hay fórmulas mucho más elaboradas y mucho más sofisticadas. O la madrileñísima 'clara', resultado de mezclar cerveza originalmente con gaseosa o limonada -la 'clara con limón'-, hoy casi siempre con gaseosa, una combinación que palia el amargor de la cerveza, elimina grados de alcohol y resulta refrescante. (Foto: wsw.taringa.net)

   En fin, yo, desde luego, si quiero que mi vino tenga carbónico apelaré al champaña. (o al vino tinto con sifón*). Nunca he probado ni un calimocho ni un rebujito... y me parece que, a estas alturas, voy a seguir sin hacerlo. Pero, claro: como dicen que dijo El Guerra, torero de finales del XIX, cuando le presentaron a Ortega y Gasset y le explicaron que era filósofo... "hay gente "pa tó".-  

Caius Apicius.- Ag. EFE

 Pues os dejo con la letra de esa canción de los años 40 que Caius Apicius cita en su artículo: "Vino tinto con sifón", y su interpretación  por  Lilian de Celis.

¿No habéis observado lo que pasa hoy/ de noche en los "soupers"?/ Van cuatro pollitos que no valen ná,/ la gracia está en los pies./ Con unos zapatos de charol cuarteaos,/ la flor en el ojal:/ si se acerca una gachí/ que le da por alternar,/ hay gachó que se desmaya/ si pide champán.// Yo no sé pedir coñac,/ ni chartrés, ni cuantró, ni champán./ ¡Vino tinto con sifón!/ Vaya usté al cabaret,/ vaya usté, verá usté lo que ve:/ ¡cómo bailan el fox trot!// Van unos abuelos a la Pompadour/ que gastan bisoñé/ y, aunque son más pelmas que Muley-Hafid,/ abillan el parné./ Agua de solares piden de beber,/ si acaso "pipermán"/ y no sabes lo que hacer/ si te sacan a bailar/ porque tienen la barriga/ como un sidecar.// (Refrán)//


Cargado por torreon100. -

(Dibujo sup.: cuple-copla.blogspot.com. Foto central: yumsugar.com))


 

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domingo, 5 de septiembre de 2010

COPAS DE ENSUEÑO




DOLLY EN BROOKLYN

   Cuando se prepara  un "Brooklyn" aparecen siempre  los fantasmas de la Calle 42, para llevarse a Dolly, que sigue con la manía de decir "hola" a todos el mundo.

 
Es la única calle donde  Marlon Brando quiere bailar con Frank Sinatra  y con una chica del Ejercito de Salvación, y a Louis Armstrong  pegar sus encallecidos labios a la trompeta de los blues. Los creyentes del "aggiornamento" adoran desde la "Chorus Line" a un "Jesucristo superstar" y las cabelleras se desmelenan al ritmno de "Hair"...

   Hay que beber despacio el "Brooklyn" para saborear el whiskey de centeno, como si cantásemos bajo una lluvia fina de polvo de cereal que cuida eternamente el guardian de Sallinger.   Y endulzar el vermú  como si pudiésemo atrapar a los extraños de la noche en una ratonera tramposa como la que inventó Agatha Christie. El Amer Picon y el marrasquino traerán el justo amargor de las lágrimas de Eva llorando por Argentina y no al revés como se cree todo el mundo.

   Por la invisible Calle 42 bajan los fantasmas nocturnos del sábado, sorteando los charcos en que chapoteaba Gene Kelly con su paraguas abierto bajo una tormenta sin truenos ni relámpagos...

    Las luces de neon se encenderán, cada noche, dentro de nosotros parpadeando, mientras en la cabeza sonará -a 33 revoluciones por minuto- una ópera bufa que no vale más de seis peniques.  El "Broklyn" nos hará creer que nacimos en una ciudad sin nombre, bajo una estrella matutina que luce sobre las chimeneas, y que es la única que escucha a un violinista que anda por los tejados soñando con ser rico...

   Pero seguimos creyendo que hay una Calle 42 cerca de casa, que nos une, a través de  un puente imaginario, con un Manhattan creado a nuestra medida, como el de Woody Allen...

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BROOKLYN

   Dos terceras partes de whisky de centeno de burbon.- Una tercera parte de vermú rojo.- Un golpe de marrasquino y otro de Amer Picon.
   Se vierte todo, por este orden, en un vaso mezclador y se remueva con la cucharilla. Se sirve en copa baja, adornado con una pizca de nuez moscada en polvo sobre la superficie.
Mientras lo saboreais, contemplad el final perfecto de "Chorus Line" ...

(Foto superior: flickr.com.- Foto central dcha.: mibahia.net.- Foto inferior: 125streetstation.blogspot.com)



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jueves, 12 de agosto de 2010

UNA COPA PARA SOÑAR




"GIN FIZZ" PARA UNA SONRISA

Fzzzz... Es el sonido de un cóctel alegre que guarda el secreto de la eterna juventud. Esa juventud que quedó prendida en los botones de la rebeca de Kim Novak, una tarde de "Pic nic", o en la melena de Gilda, mecida en las notas de un sensual bolero, o en la sonrisa de Natalie Wood sobre el esplendor de la hierba...
   Fzzzz... El sonido trae la nostalgia a los cuarentones que soñaban con un día de campo junto a Kim, con una conversación sobre la hierba con Natalie, o reir con Marylin al son del banjo o acariciar a Rita para quitarle el mal gusto de una bofetada.

    Ellas, las menos jóvenes, soñaban con la mirada de Gary Cooper  caminando el peligro  bajo el sol de mediodía. Las más jóvenes, con un beso de Newmann sobre un tejado de cinc caliente, donde seguramente sonarían fzzzz las gotas de sudor de un Marlon primitivo y violento, llegado en un tranvía desde la estación del deseo...

   Fzzzz.... Así, como suena el cóctel, mandábamos callar en el cine a los que no nos dejaban escuchar el alegato de Atticus Finch defendiendo a un ruiseñor loco, ni el "Amado mío" que susurraba Gilda en Montevideo  o la última frase de Johnny desesperado sin su fusil...

  Con tiempo, el fzzzz se convirtió en el sonido del "Gin Fizz" mientras sonreíamos a nuestro segundo novio (con el primero sólo bebíamos cócteles sin alcohol), con un vaso alto en la mano creyendo que la ginebra mezclada con la soda (ya no llamábamos sifón al agua con gas) nos estimulaba el corazón y nos convertía en adultos prematuros.

    FZZZZ... Es hoy el sonido de los recuerdos diluidos en burbujas, de las nostalgias de adolescencia, de las locuras de juventud... De todo aquello que nos provoca  una sonrisa suave salpicada con las burbujas rellenas de alcohol que nos hacen cosquillas en la memoria.
                        
                                                               * * * * * * * *

GIN FIZZ

   Dos terceras partes de ginebra, una tercera parte de zumo de limón, una cucharadita de azúcar y agua carbónica.

   En vaso mezclador se echa la ginebra, el zumo y el azúcar y se remueve bien con la cucharilla hasta disolver el azúcar. Se vierte en un vaso alto con dos cubos de hielo, y se termina de rellenar con soda removiendo la mezcla para que la mezcla aumente y burbujee.

    Existen algunas variantes de estas bebidas, como el "Golden Fizz" que lleva una yema de huevo incorporada y se bate en coctelera. O el "Tom Collins", que se elabora igual que el Gin Fizz, pero sustituyendo el azúcar por almíbar. Y también es una variante de este antiguo cóctel el "Gin Tonic", que sustituye el sifón por agua tónica.

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lunes, 26 de julio de 2010

UNA COPA PARA SOÑAR





HABANERA DE YERBABUENA PARA UN "YANKEE".


    Suena una habanera en "La Bodeguita de Enmedio", en el centro de la Habana vieja,  al compás del golpe de una maja contra el cristal de un vaso machacando yerbabuena, exprimiendo su savia para que se mezcle con el sabor de terciopelo del ron de caña y el zumo de la verde lima. El "yankee" observa el ritual, soñando con una Bella Lola que suele pasearse por la playa de Cojímar, luciendo su bello talle.

  En Guanabacoa, un santero se revuelve inquieto entre buzios y caracolas, presintiendo un cóctel final de escopeta y alcohol para ese "yankee" que se llamaba Ernest Hemmingway.

   Cada cierto número de años se repite la escena. Dos décadas antes una santera también había advertido a un poeta llamado Federico que no se fuera de La Habana. Pero al poeta ya le esperaba la muerte en el fondo de un barranco de Granada. La santera se lo había dicho tan claro como el agua en su aljofaina: "No te vayas, Federico, / no te vayas de La Habana". Así lo contó  el gran poeta, Gastón Baquero, intentando conjurar el destino para hacer volver al poeta a Nueva York y a sí mismo a su Cuba natal... No pudo ser, no ocurrió ninguno de los dos sueños...

  Hemmingway también desoyó los lamentos de "pai de santo" y apuró miles de "Mojitos" en la puerta de la pequeña taberna mirando cómo saltaba a la comba una niña descalza  sobre el empedrado de la plaza de La Catedral. Seguramente se estaría preguntando cuándo salen de su encierro los toros negros de la muerte brava... Y por quién doblan siempre las campanas. 

  Seguramente el poeta granadino, años antes,  también se preguntó mientras saboreaba el zumo de yerbabuena y ron, por qué los niños que atraviesan el Brooklyn Bridge no tenían ojos o porque siniestras capas negras cubrían los caminos de albero de su vieja tierra árabe... Pero el As de Bastos y las Tijeras en Cruz estaban ya levantados sobre las cabezas de de ambos, embrujados por el zumo caribeño.

  En La Habana Vieja, la histórica Giraldilla sigue esperando eternamente, con fidelidad de piedra, el regreso del marinero que le hizo promesas de amor que nunca cumplió. Los mulatos pregonan el "guarapo" del zumo de caña por las calles de toda Cuba.

   El "yankee" siguió bebiendo Mojito, en La Bodeguita, convirtiéndose en prematuro viejo añorante del mar. Las ceibas y los mogotes de Pinar del Río se cubrieron de bruma el día que el "yankee" dejó de beber  sus brebajes de lima y ron. Y Yemanyá, la Señora del Agua que suavizaba con perlas su bebida, replegó su manto al sol del Caribe para no mostrar sus lágrimas. La vieja Catedral habanera se estremeció en sus cimientos y silenció sus campanas para que no doblaran por nadie nunca más...

   La Bella Lola de los sueños de todos los marineros del mundo se convirtió en fantasma errante por las playas, en las que va dejando un aroma a hierbabuena y ron...

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MOJITO

   El zumo de un limón verde del Caribe (lima).- Una rama de yerbabuena.- Una copita de ron blanco de tres años.- Agua carbónica.

    Primero se exprime el zumo del limón en un vaso, se azucara ligeramente y se remueve para disolver bien el azúcar. A continuación se  echa una rama grande de hierbabuena y se aplasta con una maja contra el fondo y las paredes del vaso para suelte su savia. Entonces se añade la copa de ron y un par de cubitos de hielo y se remueve de nuevo. Finalmente se llena el vaso con agua carbónica.

    Se debe elaborar en el orden que se ha indicado.


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