LA ALOJA
En la España del Siglo de Oro y anteriores había una bebida muy popular que se consumía en todas las casas villanas y en los corrales de comedias, los antiguos teatros populares. Se llamaba aloja, y estaba compuesta de agua, miel, y especias como la canela o la pimienta blanca. De forma clandestina se añadía vino o aguardiente según los lugares.
Era una consumición muy habitual en las funciones de teatro populares, que se hacían en los llamados Corrales de Comedias (de ahí el edificio hecho de forma similar con las viviendas alrededor del patio como los palcos lo estaban alrededor del patio de butacas. Todavía quedan en Madrid unas cuantas, una de ellas en el barrio de la Paloma. El más antiguo y famoso corral de comedias se conserva en la ciudad manchega de Almagro. En el teatro se vendía en la alojería, instalada en la zona inmediata al zaguán de entrada al corral.
La receta habitual de la aloja casera se elaboraba con agua del río, levadura, miel buena, polvos de jengibre, pimienta molida, canela, clavo y nuez moscada. Todo bien mezclado en el orden conveniente y se dejaba engfriar con nieve.
Tenía que conservarse en cántaro y no se podía mezclar nunca una ya elaborada hace tiempo con la recién hecha. Sí se debía, en cambio, una vez consumida la aloja hecha, verter la nueva en la "madre" del cántaro. Así se podía ir añadiendo poco a poco miel, o agua, o especias conforme se iban consumiendo.
El escritor Lope de Vega da una fórmula en una de sus obras.
Soy un mixto que se hace
de miel, canela y especias,
poco menos que jarabe...
La aloja solía beberse acompañada de barquillos, "suplicaciones" u obleas. Su sabor tan especiado debía ser un tanto ardiente, por lo que no se solía consumir en verano, época en la que se preferían los sorbetes o zumos azucarados y aguados. Hoy es una bebida totalmente olvidada.
(Foto superior: elrollodecepeda.org).
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