el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

sábado, 24 de abril de 2010

UNA COPA PARA SOÑAR


 


CÓCTEL PARA UN REY QUE NO QUISO UN TRONO


   Érase un rey que llegó al trono sucediendo a su padre. Se llamaba Edgard. Y érase que este rey dejó el trono por amor y depositó la corona sobre las sienes de su hermano Georges, duque de York, cediéndole su asiento de terciopelo.
   Se marchó de su país en busca de su amada. Se llamaba Wallis, Wallis Simpson, con quien acabó casándose lejos de su país llamado Inglaterra, donde añejos prejuicios tergiversaban los deberes  innatos a una corona. Ella era divorciada y... plebeya. No podía, por tanto, subir al sagrado trono de Arturo y de Ricardo, el del corazón aleonado.

    Los avatares amorosos sometieron al rey sin trono a un obligado exilio, estrenando ducado de Windsor, y acabó instalando su buzón de correos en París y sus posaderas en todo el mundo. Su osadía acabó pasando factura a su salud. Porque el rey que no quiso ser rey sufría una vulgar y villana úlcera de estómago que le causaba no pocas molestias y le obligaba a beber mucha leche por prescripción de los galenos. De vez en cuando las olvidaba y bebía whisky mojado en mucha soda, para  no olvidar nunca las tierras altas de su viejo reino.

  En estas condiciones llegó un verano con su amada Wallis a la napoleónica isla de Elba, donde un barman turinés, que le había observado preocupado por su salud, puso en marcha la imaginación para mezclar las bebidas habituales del duque: la leche y el whisky.  El creativo barman mezcló ambas cosas, enriqueciendo la bebida con unas gotas de licor de hierbas tonificantes. La trabajosa y estudiada mezcla pasó a la historia con el nombre de su regio inspirador: "Windsor". Nació en Elba, como Napoleón, de la creatividad de un barman de Turín cuyo nombre la Historia ha olvidado.

    Los duques de Windsor murieron, como todo humano. Primero Edward  y muchos años después Wallis. Suponemos que también murió  ya el barman. Pero el cóctel sigue sirviéndose a los turistas que llegan a Elba y a los nostálgicos  puritanos ingleses en algun pub de Londres. Se comenta que la bebida no es del gusto de la familia real...
                                      
                                        

WINDSOR
   Una tercera parte de leche..- Dos terceras partes de whisky escocés.- Un golpe de Curaçao o de licor de hierbas.
   Verter en el vaso mezclador con una cucharadita de miel y remnover bien con la cucharilla. Servir en vaso alto. Puede servirse caliente en invierno y muy frío en verano.

(Foto inferior: sigojoven.com)

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11 comentarios:

Blogger cafeina ha dicho...

que bonita historia, me ha encantado. bravo!!!! ;-) besotes wapa

24 de abril de 2010, 9:58  
Blogger meg ha dicho...

Gracias, gracias, Cafeína. Me abrumas con tus vítores.

Un beso y felizfin de semana.

24 de abril de 2010, 19:41  
Blogger Oskar ha dicho...

Yo ya tome cuatro o finco ya puff no ma cuerdoooo, que taaaja que tefgo de probaaaa el cococte ese. mevoooy a momir.

24 de abril de 2010, 21:52  
Blogger CreatiBea ha dicho...

Muy buena entrada, Meg. Me encanta como enlazas la historia con la gastronomía,ya te lo he dicho (creo).

Interesante.

La bebida no la probaré,porque yo y el whisky no somos muy amigos, en esto de las bebidas soy más como la reina madre: Gin-tonic.

Besos

24 de abril de 2010, 23:15  
Blogger Nela ha dicho...

Pues a mi la historia si me ha gustado, pero la bebida fijo que no.
Pero bueno hoy no he venido a emborracharme como Oskar, he venido a decirte que eres la patrocinadora del post de hoy de mi blog.
http://laporteriadenela.blogspot.com/2010/04/paris-hilton-de-nuevo-soltera-que.html

Besitos
Nela

24 de abril de 2010, 23:51  
Blogger meg ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

25 de abril de 2010, 1:34  
Blogger meg ha dicho...

Oskar, si ya te decía yo que el flambeado de las filloas con ron y el cóctel no eran compatibles. Mira que te lo avisé y tú erre que erre... Hala, a dormirla y mañana un zumo de tomate con apio y una aspirina... Un beso para que duermas feliz este fin de semana.

25 de abril de 2010, 1:36  
Blogger meg ha dicho...

Bea, muchas gracias por tu comentario. Y no te preocupes que tengo preparada también la historia del gintonic.

Saboreálo y pasa un feliz fin de semana.

25 de abril de 2010, 1:37  
Blogger meg ha dicho...

Nela ¡muuuchasss graciaasss!. Me encanta patrocinar lo bueno. Ahora mismo voy a "verme". Un besazo.

25 de abril de 2010, 1:38  
Blogger ANRAFERA ha dicho...

Agradable momento he pasado leyendo esta historia. Muy bonita. Tomo nota del coctel Windsor. Saludos.

26 de abril de 2010, 10:54  
Blogger meg ha dicho...

Me alegro de que te guste, Ramon. A ver si te gusta. Un beso.

26 de abril de 2010, 14:34  

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