el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

viernes, 23 de diciembre de 2011

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA





DELANTALES DE CUERO PARA LAS DAMAS FUMADORAS

    EL Teatro de  la Ópera de la Madrid no se llamaba así, sino Teatro Real. Su nombre cambió  a finales del siglo XIX y adoptó el de Teatro de la Ópera Era el lugar donde se representaban las obras de teatro y las óperas más famosas. Entresus localidades, tenía un "paraíso" para los pobres y gente popular, que eran las últimas filas de las plateas  superiores. El patio de butacas se reservaba a la gente adinerada y, sobre todo, los palcos, las localidades más solicitadas que se legaban en testamento de padres a hijos. Un palco era el balcón donde se exhibían las damas especialmente, y las recien casadas lucían sus joyas y vestidos de encajes que componían su ajuar de boda y las casadas lucían sus últimas adquisiciones en joyería o moda. Y cuanto más cercano al palco real, más valor tenía y más codiciado era.


   A principios del siglo XX se puso de moda que las damas fumasen puros.  No todas lo hacían, porque mucas se mareaban al "dar caladas" al habano. Pero otras, sobre todo las duquesas, se aficionaron al taaco. Las duquesas de Medinaceli, de Frías, de Benavente, y de Alba eran las principales adictas al puro habano. Pero fumaban en el antepalco, una salita privada por donde se accedía al palco desde el pasillo.  Allí daban rienda suelta a su placer de fumar sin ser observadas. Pero para no sufrir quemaduras en sus caros vestidos de sedas o encajes, se colocaban un delantal de cuero, que les preservaba la falda, mientras fumaban.

   Al término de la función, los puros ya se habían apagado y se daba paso al "resopón" o sopas de madrugaa que calentaban los estómagos, alimentaban al ceuerpo, casi en ayunas desde las ocho de la tarde que era la hora de cenar sobre todo cuando se acudía a la ópera. Y en estos casos se tomaba en grupo de amigos en una casa o en otra. Las reuniones terminaban al filo de la madrugada. Pero esto lo contaré otro día.


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miércoles, 24 de febrero de 2010

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA





Carlos IV y el bodeguero andaluz.

En 1796, Carlos IV viajó a Andalucía con su familia y su séquito de 20.000 personas (séquito siempre imprescindible en los viajes reales). El rey se empeñó en visitar una de las bodegas de Jerez de la Frontera. Y así se hizo. El bodeguero, orgulloso por acoger a tan ilustre huésped, dio a probar al soberano uno de sus mejores caldos que el rey elogió manifiestamente. "Un buen caldo, sí señor"

El bodeguero, orgulloso por los elogios del  Soberano quiso destacar el buen gusto del Rey como catador. Y sonriendo le informó  muy satisfecho: "Pues mejores los tengo, Majestad". Carlos IV sonrió molesto ante tan burda respuesta del vinatero y le aconsejó con sorna: "Pues guárdalos para mejor ocasión, hijo"... 
 
En aquellos tiempos no había mejor ocasión que la visita del Rey a tu propia casa...

("A la mesa con los Reyes de España".- Emilia González.- Temas de Hoy)



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domingo, 27 de septiembre de 2009

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA


Gachas, buñuelos y amantes para Isabel II

Dos de las aficiones más conocidas de esta soberana fueron las gachas que cocinaba Agustin Lhardy, hijo del fundador del restaurante madrileño de la Carrera de San Jerónimo, cerca de las Cortes Españolas, y los buñuelos que comía con frecuencia, casi la misma con que buscaba amantes en la Corte, dado el 'especial' carácter de su esposo, el infante Francisco de Asís Borbón.

Valle Inclán resumió en unas coplillas estas aficiones de la reina y la débil personalidad de su marido, el príncipe consorte: "Sor Patrocinio, un alcalí / sorbe. Por darse un consuelo / la Reina zampa un buñuelo / con una copita de anís. /Y don Francisco de Asís/ sacando la minga muerta / al amparo de una puerta / lloriquea y hace pis".

Sorber un alcalí se supone que era tragar saliva, según los dichos de la época. Pero su significado no está claro, y puede suponer una frase inventada por el propio Valle.

Los gustos y aficiones de la Reina eran del dominio público, como lo eran las actividades de la "Monja de las Llagas", sor Patrocinio, consejera espiritual y-dicen- política de la soberana. También el pueblo conocía de sobra el carácter débil y amanerado del rey consorte, de quien su propia esposa comentó a Narváez el día después de sus bodas: "Pero ¿qué se puede pensar de un marido que, en nuestra noche de bodas, llevaba más encajes y lazos que yo?."

No era de extrañar, pues, que Isabel II saliera frecuentemente de Palacio para satisfacer sus ansias con sus dulces favoritos. Y los buñuelos de Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo madrileña a pocos metros del Congreso de los Diputados, entonces no tenían parangón.


("A la mesa con los Reyes de España".- E. González Sevilla .- Temas de Hoy)


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