el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

viernes, 30 de octubre de 2009

HISTORIA DE LA GASTRONOMÍA


GUSTAVO III DE SUECIA Y EL CAFË


   En el siglo XVIII se consideraba al café y al té drogas con efectos excitantes y dañinos, cuyo consumo continuado acarreaba la muerte.

   El rey Gustavo III de Suecia decidió investigar si esta aseveración popular era cierta. Para comprobarlo mandó indultar a dos reos condenados a muerte a los que convirtió en conejillos de indias. A uno ordenó se le suministrara en grandes cantidades café y al otro la misma cantidad de té. Así pasaron unos años y los dos presos gozaban de una salud excelente.

   El rey no pudo comprobar el resultado de su experimento. Murió asesinado a balazos por el anarquista Auckarström, durante un baile de máscaras, en 1792.  En este hecho está basada la ópera "Un ballo in maschera", (cuya escena reproducimos por cortesía de la Galería Friedman de Londres.)   Los médicos que llevaban a cabo el experimento tampoco pudieron ver sus resultados. Murieron antes que los reos. Éstos murieron de viejos y hasta entonces gozaron de un envidiable estado de salud.



















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15 comentarios:

Blogger Carmelo ha dicho...

Gracias Meg por tu articulo sobre el cafe. Es realmente curiosa la anécdota que cuentas. Me alegro que los reos pudieran comprobar el resultado con buena salud

30 de octubre de 2009, 0:33  
Blogger meg ha dicho...

Fue suvida más larga que todos sus observadores y con una salud envidiable toda su vida.

Lo que hacen las leyendas urbanas contra el cafe, el chocolate, y tantas más Otro día os contaré más sobre el chocolate, que también tiene sus historias.

30 de octubre de 2009, 3:10  
Anonymous Gil de Luna ha dicho...

Curiosa anecdota historica que desconocia por completo.
Buen fin de semana y un saludo!!

30 de octubre de 2009, 8:11  
Blogger DreLL ha dicho...

Muy buena entrada, no tenía ni idea, ahora mucha gente no podría vivir sin café. Un saludo

30 de octubre de 2009, 11:25  
Blogger meg ha dicho...

Lo que yo me pregunto es si los dos ladrones acabaron con adicción enfermiza al café.

Supongo que sí. Gracias por tu visita Drell.

30 de octubre de 2009, 13:04  
Blogger meg ha dicho...

Gildeluna iré publicando más. Las hay divertidísimas.

30 de octubre de 2009, 19:08  
Blogger Perikiyo ha dicho...

Si es que las balas son mucho más perjudiciales que el café. El café, como mucho, le pone a uno nervioso.
Muy interesante, la anécdota.

Saludos.

30 de octubre de 2009, 21:27  
Blogger Nikkita ha dicho...

Peculiar anécdota. Yo soy de las que no pueden vivir sin café.
Buen fin de semana

30 de octubre de 2009, 21:32  
Blogger meg ha dicho...

Pues toda la razón, Perikiyo. El café pone como una moto pero no dispara... Y es más sabroso... Ya ves. Os contaré más anécdotas.

Nikkita, yo he tenido que prescindir de él por cuestiones de salud, pero ¡¡¡me da una envidia cuando los demás toman café a mi lado!!!. Me alimento de su olor.

30 de octubre de 2009, 22:00  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

1 de noviembre de 2009, 1:17  
Blogger meg ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

1 de noviembre de 2009, 2:06  
Blogger Asociación Monárquica Europea ha dicho...

Una historia curios, la he copiado con enlace en Papeles para la Acción Monárquica, un blog de documentación sobre Monarquía. Grtacias por habernos visitado, meg.

1 de noviembre de 2009, 14:10  
Blogger meg ha dicho...

Sres. monárquicos: Dada la labor tan curiosa e interesante que realizan Vds., les sugiero un libro con datos que pueden serles de utilidad: "A la mesa con los reyes de España", de Emilia González, de Temas Hoy. Gracias por su visita.

1 de noviembre de 2009, 18:01  
Anonymous Anónimo ha dicho...

No sería justo por mi parte el no reconocer el mérito de mi ya amiga a la cual, tras breves conversacones, estoy apreciando entrañablemente.
Nada más lejos de su intención, y error de mi apreciación, el plagio, es tan exacta en sus investigaciones que su trabajo puede asumirse como propio por otro investigador.
Desde aquí pido disculpas públicas y espero que colaboremos en el futuro hombro con hombro.
Carlos Azcoytia
Director de historiacocina.com

2 de noviembre de 2009, 1:52  
Blogger meg ha dicho...

Gracias, Carlos. Saber rectuificar es de sabios. Y tú has demostrado una caballerosidad que te honra. Por supuesto cuentas con mi amistad y mi colaboración.

Seguiré visitándoos, ahora que os he descubierto.

Ya hablaremos, efectivamente.

2 de noviembre de 2009, 19:48  

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