el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

jueves, 17 de septiembre de 2009

UNA COPA PARA SOÑAR

Una de las facetas más desconocidas de la gastronomía tradicional es la de la coctelería. Pues también vamos a entrar en ese campo, pero con fantasía. Porque cada cótel nos sugiere un ambiente, un sueño, un personaje o un paisaje completamente diferentes. HNo es lo mismo la magia de un "Martini" que la de un "Bloody Mary". Así pues, vamos a adentrarnos en este mundo de ensoñaciones que nos deja cada sorbo de un cóctel, sabroso brebaje nacido de la imaginación de un barman que buscaba un nuevo deleite para el paladar.


LOS ESPÍAS TOMAN "MARTINI"

Bueno, no todos. Sólo los más conocidos e imitados. "Removido, no agitado" es la frase más repetida después de su presentación, "Bond. James Bond". Bebe lentamente, saboreándolo, observando a través del cristal Todo su entorno. Viaja en tren desde Rusia, con amor y violencia. Se enfrenta a un maléfico doctor con el raro nombre de NO. Observa, con horror, los cuerpos afixiados por la pintura de oro y con complacencia los envueltos en sedas. Ama a las arqueólogas y se deja amar por las espías. Escala la Torre Eiffel, el Monte Athos y las Torres Petronas del lejano Kuala Lumpur. Vive siempre dos veces, por si se escapa una vida con una bala en el corazón. Borra del horizonte los panoramas mortales y nunca dice "nunca jamás", por si acaso. Pero, tras el amor y la violencia, acaba sumergiéndose en el fondo de una copa con unas inconfesables ganas de ahogar su soledad bajo una tormenta de truenos y nostalgias disueltas en ginebra.

Los espías no beben casi nunca. Sólo cuando necesitan observar a través del cristal. Él, Ja
mes Bond, sí bebe. Y pide siempre "Martini"... "removido, no agitado". Porque hay mucha diferencia entre el cóctel removido en el vaso con fina barrita de cristal o agitado en una aséptica coctelera.

Y a todos los varones del mundo les hubiera gustado ser como él, alguna vez en la vida, y bañarse en las playas de los mares del Sur con una Úrsula Andress desarmada en blanco... Las mujeres siempre habrían deseado viajar desde Rusia en el Oriente Express, y compartir con él unos diamantes y la aceituna de su cóctel favorito...

Pero como estos sueños resultan siempre imposibles, es mejor conservarlos sumergidos en un "Dry Martini" vertido en una copa con forma de cono invertido sobre un pie muy alto. Sujetar esa copa por la parte superior de la fina columna de cristal que la sostiene predica glamour. En el fondo, bailará una aceituna verde, una cebollita blanca o... unos diamantes casi invisibles. Al gusto y economía del anfitrión...

Fue inventado por un mejicano asentado en Boston, llamado Martínez. Pero el surrealista Luis Buñuel, entre plaqueta y luces de focos, mojaba el hielo en el vermú Noilly Prat y en unas gotas de angostura y lo echaba en el fondo de la coctelera. Añadía la ginebra seca, transparente y exótica. Agitaba el brebaje (a él sí le gustaba agitado) y luego arrojaba lejos el hielo, vertiendo el contenido de la coctelera en una copa vacía de aceituna. Su sucesor a pie de cámara, Jose Luis Garci, lo hace igual que su maestro. Pero ha puesto su nota personal: prefiere la ginebra "Saphir Bombay" a la "Beefeter" que consumía Buñuel...

Es el cóctel con más incondicionales, pero el "Martini Seco" siempre será la bebida de los hombres elegantes, bien informados, ve
stidos con smoking propio y capaces de encarar cualquier contingencia en un casino de la Costa Azul, en un hotel de las Bahamas o en el "Chicote" madrileño.

Saboreando esta combinación cualquier puede creerse el espía más valiente del mundo o una bella mujer con el mar en sus ojos... Sobre todo, tras la cuarta copa...

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DRY MARTINI

9/10 partes de ginebra.- 1/10 parte de vermut blanco seco.- Una aceituna verde sin hueso o una cebollita en vinagre bien lavada.

Llenar una tercera parte de la coctelera con hielo. Luego verter el vermú en primer lugar y, posteriormente, la ginebra. Tener en cuenta
la importancia del orden de los ingredientes. Agitar poco o simplemente remover con la cuchara en el vaso de mezcla. Se sirve en la clásica copa Martini que ha tomado su nombre, precisamente, de esta bebida. Como el bolso Kelly de Hermès tomó su nombre de la propia Grace... Hay quien gusta de eliminar el vermú dentro del brebaje y simplemente moja el hielo en él antes de echarlo en la coctelera. Es cuestión de gustos.

La fórmula original creada por el barman Martínez en Boston se componía de tres cuartas partes de ginebra y una cuarta parte de vermú blanco seco. Posteriormente la ginebra fue ganando terreno en la bebida, anulando el dulzor del vermú. Se puede adornar también con una guinda, si el bebedor es un simple snob...

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GIBSON
Es una variedad del "Dry Martini", que se elabora con cinco sextas partes de ginebra seca y una sexta parte de vermú seco. Se remueve en el vaso mezclador y se adorna con una cebollita dulce. La distinta composición de ambos licores da un toque diferente y más protagonismo a la ginebra.

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2 comentarios:

Anonymous el berciano ha dicho...

ay, emilia, ¡¡¡ que recuerdos ¡¡¡. Ya que has hablado de Buñuel, yo durante años, cuando venía alguien muy querido a Madrid o me corroía el capricho, me acercaba al bar del Hotel Plaza (en la plaza de España) y, en el salón de la primera planta (si mal no recuerdo) me pedia un "martini como los que le preparaban ustedes a don Luis Buñuel" que me sabía a doble gloria: estaba excelente de sabor y servía de homenaje a nuestro cineasta más universal.

17 de septiembre de 2009, 13:46  
Blogger meg ha dicho...

Cómo me alegro de despertar añoranzas. Hablando de Buñuel, ya has visto que tenía una receta peculiar del Martini. El Garci lo toma igual.

17 de septiembre de 2009, 21:40  

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