el fogon de meg

La cocina donde se elaboran las artes culinarias, la Historia, la medicina, los alimentos, las escuelas gastronómicas, y, por supuesto, las "fórmulas magistrales". O sea, las recetas.

sábado, 29 de agosto de 2009

RECOMENDAMOS UN LIBRO


Cocine (Recetas de película)
Félix Linares, David Erauskin y Fernando Canales



Una delicia de libro para saborear despacio y haciendo memoria de cinemateca: 50 capítulos breves ordenados como la carta de un menú: entrantes, sopas, pescados, carnes y postres. En cada uno de los capítulos agrupa una serie de escernas de diversas películas que tienen en común la gastronomía y, al término de cada uno, una receta del plato protagonista. Se agradece la simplificación de las "Perdices en sarcófago" o la Tarta nupcial de "Como agua para chocolate" o el Pollo frito con miel que toman Tom Hanks y su hijo en "Camino a perdición".

En el capítulo de entrantes, el dedicado a los caracoles de "Beautiful Joe", "Delicatessen" o "Pretty woman" se revelan, de paso, los cambios realizados en el guión de ésta última para suavizar el personaje de Julia Roberts, en principio adicta a la cocaína e incapaz de pasar todo un fin de semana con Gere. Otro capítulo recuerda todos los platos de "La gran comilona", preparados en Fauchon, el restaurante de la èlite gastronómica de París. En el capítulo "Asesinos y tomates", comenta -como no podía ser menos- "Tomates verdes fritos" y su especialísima salsa, o los tomates recogidos de la huerta por Cameron Diaz en "La última cena". En "Pasión por el marisco", recuerdan los autores películas como "Comer, beber, amar" , "El jovencito Frankestein" o "Muérete bonita", donde Kirsten Dunst advierte que no come marisco porque "mamá siempre dice que nunca coma nada que lleve su casa a cuestas; a saber cuándo fue la última vez que la limpió"... El capítulo "Partida de caza" recuerda platos de caza cinematográficos: por ejemplo los de "Los santos inocentes" (recordando el humillante 'olfateo' de las perdices que hace el inocente de Landa) o "Cazador blanco, corazón negro", o "La presa desnuda" donde Cornel Wilde está a punto de ser guisado, o "La escopeta nacional" de Berlanga. Así hasta 50 capítulos deliciosos, que nos traen a la memoria películas que nos dejaron un grato sabor. Resulta agradable recordar la escena de "Panorama para matar" en la que James Bond instruye a Tanya Roberts sobre cocina francesa: "Voilà, kish de cabinet.- Un nombre interesante. Y ¿qué es?.- Una tortilla...".Cada capítulo recuerda un diálogo divertido, relacionado con la gastronomía.

Un buen plato literario para gourmets cinéfilos. Y para cinéfilos que sólo comen hamburguesas. Y hasta para gourmets que no van al cine...

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